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LOS INGENIEROS (TAMBIÉN) CUENTAN CON LOS DEDOS
2 marzo, 2016
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EL ESTILO DE LOS VALIENTES

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La primera vez que vi a Pablo Laso en el campo de entrenamiento del Real Madrid de Baloncesto, recuerdo su voz potente gritando, animando, “bien, bien, bieeeen”, recuerdo el ritmo trepidante de sus entrenamientos, sus silencios significativos cuando había alguna rencilla entre los jugadores, la distancia que marcaba entre sus emociones y todo lo demás, su amabilidad, socarronería y mirada de hombre sencillo, apasionado de todo cuanto hacía.

Recuerdo que durante aquel glorioso y frustrante 2014 (el Madrid de los récords y las derrotas) nos lo puso difícil, nos pidió consejos, recibió con hermetismo los informes que después de cada partido recogían todas las expresiones emocionales de los jugadores y el cuerpo técnico, y que nunca nos dejó entrar en el vestuario, principio y fin del equipo, territorio sagrado e inexpugnable.

Me acuerdo ahora, en este marzo diferente de 2016, de cómo se frustró todo un año en la final de la Euroliga, en Milán, frente al Maccabi, de la vergüenza y el dolor que percibimos en los entrenamientos, donde esquivaban nuestras miradas y se cerró la posibilidad de ayudarles ante el reto de ganar la Liga frente al Barca, liga que posteriormente perdieron.

Derrotas irrenunciables… seguramente no hiciera falta pasar por la frustración del 2014 para llegar a la gloria del 2015, y a este primer título en la copa del  Rey en 2016, seguramente, aunque me gusta pensar que sin aquella no existirían éstas y que el estilo importa, y los principios y una forma de entender la vida donde existe el riesgo, e incluso, la obligación de salir derrotados, honrando a todas las personas que creyeron en nosotros, aunque con ello nos quieran echar o nos revuelquen por el barro, dos de las consecuencias de las derrotas de 2014 que sobrellevó estoicamente Pablo.

Siento su derrota como mía, y eso me llena de orgullo y responsabilidad. Y me anima a emprender proyectos arriesgados donde no hay garantía, hasta que el cuerpo y la mente aguanten, porque está en juego la integridad de mi trabajo, la esencia de lo bello y lo bueno que he descubierto en la vida y por lo que merece la alegría vivir, trabajos donde las personas se exponen y se encuentran, toman conciencia del impacto de sus palabras y sus gestos, se atreven a mirar hacia si mismas y, por supuesto, al otro y decir con calma aquello que necesitaban decir, ejercicios arriesgados donde la única herramienta es uno mismo enfrentado a sus propios miedos y emociones, ejercicios, a veces, abocados a una derrota segura, predecible y digna. Y aunque quién nos contrata a veces no lo tiene muy claro y preferiría algo más seguro y conservador, y yo mismo me doy cuenta de que es posible que cojamos caminos difíciles, insisto en lo que creo y le sigo echando corazón y cabeza.

Por eso te invito a que persistas y busques el camino de Pablo Laso, este hombre corajudo y valiente, que ha sabido mantener el estilo y la belleza de un simple juego, te invito a que sigas teniendo fe en lo que haces, si es que amas suficientemente lo que haces, y que le des una oportunidad al hecho de fallar, que te la concedas, e incluso, la busques con insistencia. Es un buen ejemplo de vida, es el estilo de los valientes, aquellos que dejan memoria y una huella que seguir.

Jose Luis Hidalgo

2 Comments

  1. Hector dice:

    En qué momento Jose Luis, muchas gracias por tu artículo. Me viene muy bien su lectura. Y estoy muy de acuerdo con tu comentario que sin unas derrotas anteriores no pueden existir los triunfos de ahora. Un abrazo!

  2. […] es única e innovadora en el mercado internacional. Algunos equipos de gran nivel, como el Real Madrid de baloncesto, ya han empezado trabajando con esta […]

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